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Galardones
GALARDONES y DISTINCIONES

Centro de Formación Profesional de Santamarca. Madrid. EspañaEn la Calle Costa Rica de Madrid, en el número 30, se levanta el Centro de Formación Profesional de Santamarca, un interesante edificio en hormigón visto debido al arquitecto Fernando Moreno Barberá cuyo diseño realizó en 1970. De estilo muy Le Corbusier podría inscribirse dentro de lo que se viene denominado la arquitectura brutalista. Los edificios brutalistas suelen estar construidos de manera que permanecen vistas las texturas de los moldes de madera que se emplearon para dar forma al material, que normalmente es hormigón. El Centro Santamarca es una de esas joyas de la arquitectura madrileña como podría ser La Casa do Brasil de la Ciudad Universitaria.

Desde hace más de treinta años tengo la suerte de vivir en la contraesquina del citado centro profesional y desde mi gabinete de trabajo puedo contemplar siempre que quiero el Centro Santamarca lo que me proporciona una gran satisfacción que se ha visto acrecentada en los últimos años como consecuencia de la cuidada rehabilitación a la que fue sometido el Centro entre 2001 y 2005.

Cabría destacar, entre otros muchos aspectos, el hermoso mural exterior - dando a la Calle Víctor de la Serna - el cual corresponde al dorso del salón de actos del centro y que bien merece una visita por parte de los aficionados al brutalismo, cuyo estilo no abunda en Madrid.

Hay que señalar que el edificio está bien protegido, lo que ha evitado que los grafiteros hayan caído sobre él como aves de rapiña depredadoras lo que es bastante habitual en las construcciones de hormigón `por el que sienten auténtica afición, produciendo lamentables destrozos irreparables cuya pobre solución por parte de los ayuntamientos consiste en pintar de gris los hermosos muros que en su tiempo fueron de hormigón visto.


Fernando Moreno Barberá diseñó otras obras  a destacar entre las que podrían citarse las siguientes: la Facultad de Ciencias Biológicas y Geológicas, situada en la Ciudad Universitaria de Madrid y la Universidad Laboral de Cheste (Valencia), que a pesar de su norme dimensión y de ser sus fachadas de hormigón, se construyó en un sólo año, de 1966 a 1967.

Lamentablemente, el hormigón ha quedado relegado a un segundo plano en la construcción actual de edificios. Seguramente, la razón haya sido la exigencia de una mano de obra experta que ya casi ha desaparecido; también los costes de la edificación han hecho prohibitiva la construcción en hormigón a base de encofrado manual. Por esa razón hay que preservar las obras brutalistas, dentro de las que nunca hay que olvidar el Depósito Elevado de Agua de la Plaza de Castilla cuyo elegante diseño y, sobre todo, la excelencia de su calidad constructiva - nunca superada - hay que preservar a toda costa. Me temo que directivos faltos de sensibilidad acabarán cualquier día por derribar el depósito sin guardar consideración alguna a tan magnífica obra. Eso es lo que hicieron con el puente elevado de Cuatro Caminos, diseñado por Carlos Fernández Casado, que pereció bajo el mandato del alcalde Gallardón, carente de toda sensibilidad artística, perdiéndose una auténtica obra de arte de la ingeniería y de la arquitectura brutalista.

Afortunadamente el hormigón prefabricado permite disponer de amplios catálogos de productos con los que se pueden construir magníficos edificios brutalistas siendo perfectamente competitivos en precio y eficacia productiva.

Foto de Mariano RoaEl edificio del Paseo de la Castellana 66, que se continúa después en la Calle de María de Molina, está situado en la Plaza del Doctor Marañón en cuyo centro destaca la elegante y tranquila estatua ecuestre del Marqués del Duero. Es un edificio diseñado en 1991 por el arquitecto José María Bosch y Aymerich y construido en los primeros años noventa del siglo XX. Por su discreción, elegancia, sobriedad y calidad constructiva merece ser destacado. La fachada es de granito pulido gris y en ella se inscriben unos amplísimos ventanales cuyo cerramiento es de carpintería metálica gris.

El edificio está dedicado a oficinas pero cabría imaginarlo como destinado a viviendas para habitantes en que la modalidad loft fuera del agrado de éstos.

La cubierta está diseñada en forma de pirámides truncadas en color gris lo que proporciona al conjunto una originalidad muy especial y que indica que su diseñador cuidó con detalle todo el conjunto prestándole una apariencia impecable.


Todo constructo - incluidos los relativos al mundo digital y virtual - no tienen por qué buscar una originalidad espectacular y una creatividad desbocada. Lo importante es que se desarrolle con calidad y buen gusto sin intentar convertirlo en un referente indeleble para la cultura universal. En general, sería imposible conseguirlo porque los referentes especialmente destacados son escasos y sólo se producen en muy contadas ocasiones.

Lo que sí hay que conseguir siempre es alcanzar la discreción, la calidad, el buen gusto y una notable funcionalidad acorde con la misión para la que el constructo ha sido diseñado y ejecutado. En general, si se consigue lo señalado, se estará en condiciones de que el proyecto pueda llegar a convertirse en un auténtico referente.

La mejor manera de alcanzar el éxito es dar respuesta cabal a aquello que se nos demanda. El conseguirlo nos aportará por añadidura muchas más cosas que nos vendrán naturalmente sobrevenidas sin necesidad de buscarlas. Mala cosa es, por intentar sobresalir, diseñar un proyecto en que lo principal sea sólo destacar sin prestar atención a la auténtica resolución de aquello que se nos ha encargado.

Casa de las Flores. Madrid. EspañaLa Casa de las Flores, situada en la calle Hilarión Eslava de Madrid, al lado de la Calle Princesa, fue proyectada en 1931 por Secundino Zuazo - el diseñador de los Nuevos Ministerios - y construida entre 1932 y 1934. El Banco Hispano Colonial fue el promotor del proyecto. Es un edificio mítico tanto por su carácter innovador como por haber vivido en ella escritores como Pablo Neruda y Emilio Carrere. En 1934, en plena Segunda República, Rafael Alberti se encargó de buscarle casa a Neruda cuando éste fue nombrado cónsul de Chile en Madrid.

Desde un punto de vista arquitectónico, hay que resaltar que la innovación aportada por la Casa de las Flores tuvo un destacado impacto en la arquitectura madrileña pues renovó totalmente la idea de lo que debía ser una casa para viviendas. En la Casa de las Flores se inspiraron multitud de arquitecto en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta para diseñar viviendas y, muy especialmente, sus terrazas. Por primera vez, las plantas, la jardinería, los muebles de terraza encontraron en la Casa de las Flores carta de naturaleza, aportando un carácter mucho más convivencial y abierto a las viviendas. Con la Casa de las Flores llega la modernidad al diseño de viviendas.


El modelo de la Casa de las Flores era idóneo para un Madrid tranquilo en el que ni el tráfico, ni la contaminación atmosférica, ni la sónica, habían llegado a la capital de España. Años más tarde, el modelo de la Casa de las Flores fue superado y los profesionales de la arquitectura tuvieron que abandonarlo. Madrid se convirtió en una ciudad casi inhabitable donde la contaminación, el tráfico, el ruido y los aparatos de aire acondicionado - salvo en algunos espacios de excepción - invadieron el entorno habitacional, viéndose obligados los vecinos a blindar sus viviendas y a no poder disfrutar de espacios abiertos ajardinados como los de La Casa de las Flores.

Todo diseñador, sea este de la naturaleza que sea, debería reflexionar sobre la posible evolución del entorno en que va a diseñar su proyecto. Lo que en un momento puede ser una solución idónea, al cabo de los años, se puede convertir en algo disfuncional. Los proyectos de larga duración - 20, 30, 50 o 100 años - como pueden ser los edificios, hay que pensarlos reflexionando en la posible evolución de la sociedad, de su entorno y de las tecnologías. Es bien cierto que en los años 30 sería difícil pensar en el crecimiento espectacular de los coches y, consiguientemente, del tráfico y de la contaminación; pero en los años cincuenta y sesenta era algo ya perfectamente previsible.

El buen profesional  - incluidos los que se dedican a las tecnologías de la información - tendrían que tener la suficiente visión de futuro para imaginar lo que podría ser el entorno de su proyecto varias décadas después. Con esa visión debería diseñar sus constructos, pensando en el futuro sin dejarse influenciar sólo por el presente. En una sociedad tan cambiante se hace imprescindible dedicar un tiempo a la imaginación y reflexionar si lo que se está diseñando puede resistir los inevitables cambios que antes o después se pueden presentar.

Edificio de la UGT. Madrid. EspañaEl arquitecto madrileño Antonio Vallejo Acevedo diseñó en los años setenta un magnífico edificio destinado a albergar oficinas para el sindicato vertical. Con la llegada de la democracia y el consiguiente proceso de compensar a UGT el patrimonio sindical que le fue incautado por el franquismo, le correspondió a dicho sindicato la adjudicación del edificio de Avenida de América.

De dicho edificio cabe destacar su solidez y, sobre todo, el espléndido atrio de entrada que en el diseño original era visible desde el exterior pudiéndose contemplar la celosía estructural de la cubierta de la planta baja. Construida ésta en hormigón visto, destacaba su mallado triangular soportado por una serie de sólidos pilares poligonales terminados en hermosos capiteles, ambos de diseño propio del citado arquitecto. Seguramente, con un afán especulativo por aprovechar al máximo la superficie del edificio, se construyó un cerramiento envolvente de esa planta baja lo que ocasionó que el hermoso atrio de entrada quedase invisible desde el exterior. Con esa desdichada operación el edificio perdió casi todo su valor arquitectural quedando arruinada su magnífica estética brutalista. El resto de las plantas fue recubierto en su exterior por prefabricados de hormigón, quedando con una apariencia estéticamente noble aunque mejor hubiera sido que toda la fachada hubiese quedado en hormigón visto.


Es lamentable que construcciones espléndidas acaben siendo perjudicadas de forma absurda y sin control por el mero hecho de que determinados jefecillos tuvieran la lamentable idea de ganar unos metros cuadrados. Las instituciones públicas y las propias organizaciones civiles deberían velar porque se conservasen edificios nobles y de alto valor estético y funcional de acuerdo a su diseño inicial.

Esto debería ser extensible no sólo a edificios sino también a comercios, cafeterías y locales varios cuyos dueños, en un afán innovador absurdo, destruyen decoraciones magníficas que deberían mantenerse a toda costa. El Loewe de la calle Serrano fue diseñado en 1964 por el arquitecto Javier Carvajal. Años después fue renovado en su totalidad perdiéndose una de las más hermosas tiendas de España. Hace poco fue reabierto el que fuera restaurante Nicolasa en la calle Velázquez esquina con Joaquín Costa. Dicho restaurante era uno de los más hermosos de Madrid; su decoración ha sido renovada en ese obsesivo estilo minimalista que invade Madrid, perdiéndose uno de los locales más bellos de la ciudad en que las maderas típicas de los grandes caseríos vascos atraían poderosamente a los que acudíamos a dicho restaurante.

Hay excepciones que permiten albergar la esperanza de que magníficos locales no sean renovados evitando perderse decoraciones espléndidas. Este es el caso del McDonalds de la Gran Vía de Madrid, en la Red de San Luis, cuya magnífica decoración se mantuvo y se mantiene intacta, conservando todo tal como estaba en la época en que era Joyería Aleixandre.

Saber conservar todo aquello que tenga un notable valor debería ser preocupación de cualquier profesional. También habría que conservar magníficos diseños digitales y virtuales que hoy se destruyen y se relegan al olvido perdiéndose para siempre un esfuerzo y una aportación creativa y artística más que notable.

Palacio de Festivales de Cantabria. Santander. EspañaDiseñado por el arquitecto navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza, el Palacio de Festivales de Cantabria se construyó para albergar anualmente el Festival Internacional de Santander, que desde 1952 se venía celebrando en la Plaza Porticada de la ciudad Cántabra. Es a partir de 1990 cuando el Palacio de Festivales es concluido y desde entonces acoge cada verano el Festival Internacional, sin perjuicio de que en él se celebre otros espectáculos culturales de música, ballet, ópera y teatro. Además en el Palacio tienen lugar reuniones de carácter empresarial.

Los más afamados artistas del mundo participaron y participan en el Festival de Santander. Baste citar nombre míticos como Margot Fonteyn, Maya Plitsetskaya, Maurice Béjart, Roland Petit, Julio Bocca  y Rudolf Nureyev en ballet; Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé, Plácido Domingo, Carreras, Juan Diego Flórez y Mirella Freni en ópera; y Rubinstein, Menuhin, Ivo Pogorelich, Rostropovich, Lorin Maazel, Daniel Baremboin, Ataúlfo Argenta y Zubin Mehta en música. Además, actuaron en el Palacio de Festivales artistas tan dispares como Sting, Mariemma o Antonio Gades.

El Palacio de Festivales se asoma a la hermosa bahía santanderina. Su construcción, como suele ocurrir con no pocos teatros famosos - baste recordar la Ópera de Sidney -, no estuvo exenta de polémica tanto por su enorme coste final frente al planificado inicialmente, como por su peculiar estilo. En cualquier caso, hay que reconocer al edificio su enorme personalidad como no podía ser menos al ser su autor un arquitecto del prestigio del citado.


 Suele ser habitual que en la planificación de un constructo, sea de la naturaleza que sea, todo lo que se refiere a costes y a tiempos de ejecución sea dimensionado de forma poco minuciosa, lo que ocasiona sorpresas que pueden ser altamente perturbadoras cuando no imposibles de asumir.

Hasta en construcciones tan importantes como la ampliación del Canal de Panamá, acabamos de ver evidentes fallos de planificación que están dando lugar a tensiones casi insoportables. En España, al menos, la planificación se cuida poco. Existe una cultura de diseñar excelentes proyectos y luego aplicar la idea de "Dios dirá" en todo lo que se refiere a cuestiones de calendarios y de dineros.

Esta cultura se cumple también en todo lo que se refiere a proyectos informáticos. Nunca se acaban las tareas en el tiempo previsto y, lógicamente, los desvios presupuestarios pueden hacerse insoportables. El auténtico profesional debería extremar todo tipo de esfuerzos para cumplir, con las mínimas desviaciones, todo lo que se refiere a calendario y presupuesto. Se dirá que las desviaciones se producen por las escasas y poco cuidadas especificaciones del usuario. Es muy cierto pero, por ello, hay que aclararle que si cambia las especificaciones iniciales será imprescindible rehacer la planificación de calendario y de costes, dando lugar a un nuevo proyecto. Teniendo esta precaución será mucho más fácil no encontrarse con sorpresas y, además, el profesional responsable del constructo no pasará por ser un frívolo y un incapaz por haber incumplido todo los referente a calendario y a presupuesto. 

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