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Galardones
GALARDONES y DISTINCIONES

Hotel Puerta de AméricaEl Hotel Puerta de América está situado en el primer tramo de la Avenida de América. En su diseño participaron, entre otros, Jean Nouvel, Norman Foster, Zaha Hadid, Arata Isozaki, Javier Mariscal o Victorio y Lucchino. Se construyó entre 2003 y 2005 y es el típico edificio en que, por su llamativos colorido y formas, lo que se pretende es atraer la atención sobre el cada vez más caprichoso y voluble ciudadano. A los pocos años de haberse construido un hotel super moderno, en el que se alojan los bares de copas más avanzados, los clientes se aburren y buscan ir a otro sitio nuevo y sorprendente. Da la sensación de que todo pertenece a la cultura de lo pasajero y que en pocos años lo más moderno será totalmente transformado. La sensación de perennidad de los edificios ha desaparecido. Estamos plenamente inmersos en la cultura de lo que el pensador francés Gilles Lipovetsky denomina el imperio de lo efímero.

Hay que insistir en que, cada vez más, los edificios y demás construcciones se hacen para luego, en poco tiempo, ser transformadas y renovadas integralmente. Nada se hace para permanecer. Se han terminado los tiempos en que los edificios se diseñaban y construían para mantenerse en el tiempo. Todo nos cansa y aburre y por ello hay que cambiarlo todo. Edificios en perfecto estado y cuidado diseño y construcción desaparecen para dar paso a nuevos edificios que, en muchos caso, parten de los anteriores siendo sometidos a transformaciones formales de carácter integral.

Estamos en un mundo nuevo que cuesta asimilar. Hasta hace poco tiempo lo habitual es que todo, salvo las construcciones, despareciesen dando paso a nuevas realizaciones. Ahora, en pleno siglo XXI, ni las edificaciones resisten el paso del tiempo. Todo cambia y todo se transforma a velocidades inusitadas.


Si ya ni los edificios resisten el paso del tiempo nos podemos dar cuenta que mucho menos resistirán el paso del tiempo otros constructos inmateriales como las aplicaciones digitales. Cuando estamos acostumbrados a manejar razonablemente bien una página web para hacer una determinada gestión nos encontramos que la han puesto del revés. Hay que volverla a aprender y aunque el diseño y la funcionalidad haya ido a peor - lo que suele ser habitual - nos tenemos que resignar y aceptar que el cambio está para quedarse y nada puede permanecer aunque algo funcione perfectamente.

El ciudadano tendría que iniciar una revolución silenciosa y tener derecho a dar su opinión sobre si se quieren hacer cambios en una determinada página web. Estamos sometidos a una terrible dictadura en que, tanto si nos gusta como si no, tenemos que someternos a los cambios que, muchas veces, por mero capricho nos imponen, sin preguntar, pequeños dictadorzuelos del diseño.

Si se evaluasen los costes de aprendizaje para los usuarios de los cambios de las páginas web nos quedaríamos asombrados de su cuantía. Seguro que son enormes. Los diseñadores tendrían que ser menos frívolos y más preocupados por los usuarios. No estaría mal establecer un sistema de evaluación de las páginas web para frenar tanta tontería cambiando diseños que funcionan perfectamente.

Edificio Pirámide. Madrid. EspañaEl Edificio Pirámide - situado entre las calles Jenner y Marqués de Riscal y muy cerca del puente de Juan Bravo - es un edificio de oficinas de carácter singular diseñado en 1971 y construido en la década de los setenta del siglo XX. Ocupa el solar donde se asentaba el antiguo palacete de los Condes de San Bernardo, estando situado en el Paseo de la Castellana número 31. Su diseño se debe al arquitecto Antonio Lamela que fue el autor de obras tan destacadas como las Torres de Colón  y la Terminal 4 de Barajas, habiendo colaborado en este proyecto con Richard Rogers. Su forma no es casual o caprichosa sino que se pretendió adecuar el edificio, de forma imaginativa, a las ordenanzas vigentes en aquella época.

El edificio Pirámide compatibiliza un diseño atractivo en forma de tronco de pirámide con una indudable discreción que no desentona en absoluto con la zona de la Castellana en que se encuentra situado. Dada su peculiar forma y el estar entre un denso arbolado y un cuidado ajardinamiento nos recuerda - sobre todo en primavera - las pirámides mayas. Esto se pone especialmente de manifiesto cuando se contempla desde el citado puente de Juan Bravo desde donde se puede admirar una hermosa vista del edificio

 La edificación cuenta con autoprotección solar al estar las ventanas inclinadas revés de la fachada, al objeto de evitar que penetre el sol. Esta particularidad, para haber sido construido en los primeros setenta, supone una innovación digna de destacar y, sobre todo, una clara mentalidad para buscar el ahorro energético hace ya casi 50 años cuando fue diseñado.


Discreción, buen gusto, calidad, originalidad, innovación y adecuado encaje en el entorno deberían ser cualidades de cualquier constructo. Lamentablemente se diseñan no pocas edificaciones  que lo que pretenden es asombrar a los ciudadanos. Las empresas, uno de cuyos objetivos es llamar la atención, buscan el impacto comercial, aún a costa de diseños, a veces, hasta ridículos. En el caso de los nuevos hoteles es donde se están viendo las realizaciones más absurdas y de peor gusto. Los colorines y las formas atrevidas y disfuncionales abundan por doquier.
 
Ahora bien, si exigimos las cualidades relacionadas a la hora de diseñar un edificio, tendríamos que tener la misma disposición a la hora de diseñar una aplicación informática, una página web o un juego digital. Lamentablemente no se presenta ningún cuidado a la hora de diseñar ese tipo de constructos. A veces, cuando me he encontrado en la situación de contratar un determinado aplicativo informático ni en los pliegos de condiciones ni en las ofertas de valoración he encontrado nunca a aspectos como la discreción, la coherencia de diseño estético, el buen gusto o la originalidad. Al preguntar a un equipo de diseño sobre las características estéticas no he encontrado nunca respuesta. Es hora de cuidar dichos aspectos si realmente queremos encontrar calidad y funcionalidad.

Edificio de Fernando VI, 16 (Antigua embajada del Reino Unido). Madrid. EspañaLlama poderosamente la atención el que, hasta 2009, fuera el edificio de la Embajada del Reino Unido en España, situado en la Calle Fernando El Santo esquina con Monte Esquinza. En 1966 el palacete preexistente fue derruido al haberse quedado desfasado y pequeño para las oficinas diplomáticas de la embajada inglesa. En su lugar se construyó un edificio circular para la nueva embajada, que se encargó al arquitecto británico W.S. Bryant y al madrileño Luis Blanco-Soler. Después de cuarenta años, el cierre definitivo del edificio de Fernando el Santo tuvo lugar en 2009, al trasladarse la Embajada Británica al Paseo de la Castellana 259D Torre Espacio, ocupando las plantas de la 38 a la 41.

Su especial diseño de planta circular que, según parece, se debió al deseo de los arquitectos de inspirarse en un coso taurino, junto con su modernidad de formas y materiales, hizo que destacase desde el momento de su construcción entre los clásicos edificios de la madrileña Calle de Fernando el Santo. En esa calle, en la esquina con Zurbano, en un estilo clásico, totalmente distinto al de la citada embajada, cabe destacar también el palacete del Marqués de Casa Riera, donde nació y vivió su juventud la que sería después la esposa del Rey Balduino y Reina de los Belgas. Este palacio fue construido en 1878 por orden del conde de Muguiro. Desde 1986 es propiedad estatal. El ministerio de Fomento lo tiene como sede del Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo.

La venta del edificio de Fernando El Santo le reportó a la embajada 50 millones de euros cantidad nada desdeñable y que llegó a ese enorme valor no sólo por el edificio edificado sino porque contaba con una mayor edificabilidad que, antes o después, si alguien no lo remedia hará que desaparezca la peculiar y llamativa "plaza de toros" dando lugar, seguramente, a un nuevo edificio mucho más anodino. Los admiradores de Madrid, si no lo han hecho ya, deberían darse un paseo por la antigua Embajada Británica no sea que cuando intenten contemplarlo haya desaparecido.


Es acertado construir edificios de distintas épocas y estilos en una misma zona o, incluso, calle? En mi opinión no tendría por qué haber ningún inconveniente ni prejuicio si no todo lo contario. Lo importante es que lo construido tenga un notable nivel de calidad. Ésta nunca debe ser sacrificada manteniéndose por encima de cualquier otra consideración. La calidad debe siempre entenderse como algo integral teniendo que estar presente en la mentalidad de diseñadores y constructores.

Lamentablemente son pocas, por no decir ningunas, las materias que versan sobre calidad y son impartidas en escuelas, centro y facultades. A lo único que se llega es a hacer referencias genéricas ensalzando la calidad pero sin concretar cómo se puede conseguir ésta dentro de un programa académico. No obstante, no es poco que se vaya creando una mentalidad de fomentar la calidad puesto que concretar las vías para conseguirla se irá logrando progresivamente.

Frente a lo que suele creer, la calidad y el gusto se forman y se aprenden; no surgen por generación espontánea. Nada hay más ridículo que el dicho de que "sobre gustos no hay nada escrito". Hay mucho escrito pero se suele ignorar. La calidad no es un concepto evanescente e inconcreto; la calidad se concreta en reglas y normas que hay que conocer y aplicar en el desarrollo de cualquier constructo. Sólo así se conseguirá alcanzar un nivel de calidad digno que cualquier diseñador y constructor no puede ni ignorar ni despreciar.

Torres de ColónLas Torres de Colón, que en un tiempo se denominaron Torres de Jérez por haber sido sede de Rumasa, supusieron un alarde técnico destacado dado que su estructura era colgada y trabajaba a tracción en lugar de a compresión que es la forma habitual en que se soportan los esfuerzos en las construcciones. El edificio, de 116 metros y 23 plantas, se construyó de arriba hacia abajo colgando la última planta desde las enormes vigas de cabecera hasta llegar a la primera. De esta forma se contradijo el principio universal de que nunca hay que empezar la casa por el tejado.

Se construyeron en 1976 bajo el diseño del arquitecto Antonio Lamela y de los ingenieros Carlos Fernández Casado, Carlos Fernández Troyano y Javier Manterola. Su bonito diseño inicial quedó destrozado cuando se reformó en 1980 para dar cumplimiento a la normativa aprobada sobre grandes edificios, que, entre otras cosas, exigía una escalera exterior para el desalojo del personal en caso de emergencia. La caperuza con que se dotó a las Torres Colón con una especie de enorme enchufe con sus dos correspondientes clavijas en color verde manzana, produce sonrojo al contemplarlo. Parece mentira que el digno e incluso hermoso diseño inicial acabase, por obra del mismo arquitecto, en el desastre final en  que hoy ha terminado. No es de extrañar que las Torres Colón figuren en el sexto puesto entre los edificios 10 edificios más feos del mundo según el ranking establecido en 2008 en la página web virtualtourist. En España también contamos con otro edificio considerado como uno de los más feos del mundo, en este caso según el diario Telegraph: el Edificio Mirador, situado en el nuevo barrio de San Chinarro, compartiendo el dudoso honor de su fealdad con el horrible edificio-cesta de Longaberger Basket Company en Newark, Ohio (EEUU). En general, se debería siempre evitar dar a un edificio la forma de un enchufe, de un teléfono móvil - caso de la Telefónica de Santiago de Chile, de una cesta o de un conjunto de libros como es la horrible Biblioteca de Kansas City en Missouri.


Cuando un determinado constructo ha alcanzado un nivel de diseño apreciable hay que procurar mantenerlo en la medida de lo posible, evitando que reformas, que pueden ser necesarias, acaben por destrozar el diseño inicial del proyecto. Un principio fundamental debería ser el mantener lo bueno sin intentar mejorar lo que ya ha logrado un adecuado nivel de calidad. Alcanzado un determinado nivel, las mejoras de diseño suelen dar lugar a claros empeoramientos.

Este principio es válido para edificios y para otro tipo de constructos como puede ser una página web. Estamos hartos de ver como páginas que funcionan bien y son conocidas, valoradas y amigables para sus usuarios son claramente empeoradas al pretender mejorarlas. Si hay que cambiar algo hay que hacerlo muy prudentemente y sin fastidiar al usuario. El cambio por el cambio no es un principio siempre deseable de aplicar. Antes de cambiar - sobre todo si algo funciona bien - hay que pensarlo muy detenidamente pues de no hacerlo así se acabará por deteriorar la situación en lugar de mejorarla, ocasionando el fastidio de los usuarios que es lo primero que se tendría que evitar.

Torre de Madrid Junto con el Edificio España, la Torre de Madrid fueron durante bastantes años los rascacielos más significativos de Madrid. Supusieron una referencia del despertar de la deprimida situación de España después de la enorme decadencia que supuso la Guerra Civil y la llegada del franquismo. Al contrario del Edificio España que se diseñó con una estética imperial, muy del gusto e imposición de la época, la Torre de Madrid buscó una estética más moderna orientada hacia el futuro y no a recordar la historia imperial de España. Su asimetría, frente a la simetría total del Edificio España, pretendió introducir un elemento de modernidad en la estética de la ciudad.

Su diseñó correspondió, por encargo de la Compañía Inmobiliaria Metropolitana, a los arquitectos Julián y José María Otamendi Machimbarrena que también lo fueron del  Edificio España. La destacada posición de la Torre de Madrid, que facilitaba una excelente perspectiva desde toda la tercera fase de la Gran Vía madrileña, le facilitó ser el edificio más conocido del nuevo Madrid.

La altura de la Torre de Madrid alcanza los 142 metros de altura y fue construida entre los años 1954 y 1960. Hasta 1982, en que se levantó la torre de televisión conocida como El Pirulí, fue el edificio más alto de Madrid y de España. Hasta 1967, fue también el edificio más alto de Europa. Desde un punto de vista técnico cabría señalar que, durante años, fue record mundial de estructura en hormigón armado. Las carencias de determinados materiales de construcción durante los terribles años de penuria, obligaron a sus constructores a evitar el acero como elemento estructural lógico dada la enorme altura del edificio.


Es muy típico del comportamiento de los humanos que, cuando éstos se encuentran en una situación de miseria y de ignorancia - por no decir desprecio - frente a los países de su entorno, quieran llevar a cabo proyectos megalómanos para asombrar a sus envidiados vecinos. El construir el rascacielos más alto de Europa y, además, hacerlo con estructura de hormigón armado, presenta el típico síndrome de inferioridad que los políticos y dirigentes del momento pretendieron superar con proyectos, en cierta medida, absurdos destinados a auténtica propaganda que hiciera olvidar la miserable situación de la España de la época.

Los países más desarrollados del mundo, tales como los nórdicos o Alemania, Holanda, Austria, etc., nunca se enfrascan en proyectos para asombrar a sus vecinos. En sentido contrario, cuando un país quiere demostrar algo se suele comprometer con proyectos megalómanos de construcción. Este es el caso de los países árabes u orientales. La calidad y la discreción suelen ser componentes típicos de los países más avanzados. Cuando un país que fue líder mundial, como es el caso del Reino Unido, entra en decadencia le suelen entrar ansias de llevar a cabo proyectos absurdos y megalómanos para disimular su decadencia ¿Puede haber algo más ridículo que deteriorar la orilla del Támesis construyendo la noria más grande del planeta o la cúpula Millenium que provoca la risa cuando se la compara con el Panteón, Santa Sofía, El Vaticano o San Pablo?

Los proyectos deben hacerse dando respuesta a problemas reales sin inventar falsas necesidades para justificar construcciones que no tienen ningún sentido desde un punto de vista funcional. Calidad, equilibrio, moderación, sobriedad deberían ser objetivos imprescindibles en cualquier tipo de constructo ya sea una edificación o una aplicación informática.

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