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Galardones
GALARDONES y DISTINCIONES

Biblioteca NacionalEl edificio histórico de la Biblioteca Nacional de España ocupa una gran manzana situada en la mejor zona de Madrid. La fachada principal está orientada al Paseo de Recoletos, dando el resto de las fachadas a la Plaza de Colón, la Calle de Serrano y la de Jorge Juan. La creación de la BNE se produjo en 1711 mediante disposición real del Rey Felipe V. En la actualidad cuenta con  303 años de antigüedad. Además del edificio histórico existe otro gran edificio de la Biblioteca situado en Alcalá de Henares. El más distinguido director de la BNE fue el insigne polígrafo cántabro Don Marcelino Menéndez y Pelayo que gobernó la institución entre 1898 y 1912.

La BN es la depositaria de la memoria cultural de España con sus más de 26 millones de documentos, libros en su mayoría, pero también música, fotografía, litografías,  cartografía, etc.

El actual edificio de la BNE comenzó a construirse en 1866. Es obra del arquitecto Francisco Jareño aunque su terminación correspondió a Antonio Ruiz Salceda. La fachada principal es espectacular contando con una gran  escalinata en la que se asientan seis enormes estatuas de monarcas y escritores  españoles; además cuenta con once interesantes medallones. En un primer plano se encuentran las estatuas del rey Alfonso X el Sabio y de San Isidoro, ambas de Alcoverro. En un segundo plano figuran las estatuas de Antonio de Nebrija, Luis Vives, Lope de Vega y Miguel de Cervantes. Por lo que se refiere a los once medallones, los escritores representados son: el padre Mariana, fray Luis de León, Quevedo, Calderón, Garcilaso, Diego Hurtado de Mendoza, Arias Montano, Santa Teresa de Jesús, Tirso de Molina, Nicolás Antonio y Antonio Agustín. La fachada de la BNE cuenta con una hermosa columnata con capiteles corintios que soportan un enorme y trabajado frontón obra de Agustín Querol. Su diseño es neoclásico. En su interior cuenta con una inmensa sala de lectura muy en la línea de las grandes bibliotecas nacionales de los más importantes países.


La BNE está en un profundo proceso de automatización. En esta operación se podrían establecer tres grandes bloques de información: los activos  no sujetos a derechos de autor; los que sí lo están y, por último, los digitales, que a su vez pueden estarlo o no.

El primer grupo, formado por los fondos más valiosos de la BNE, patrimonio nacional,  está en un proceso de digitalización  que persigue un doble objetivo: la preservación y la difusión a través de la Biblioteca Digital Hispánica (BDH) y Hemeroteca Digital. Ambos objetivos  conllevan fuertes inversiones en almacenamiento y tecnología asociada.

El segundo bloque, ha sido objeto de un proyecto denominado Enclave, por medio del cual las editoriales interesadas, pueden  incluir sus obras digitales en el entorno de la BDH de modo que el usuario puede hojear el libro y acceder a la plataforma de compra que corresponda.

El tercer gran bloque, los activos digitales, suponen un doble reto, el tecnológico y el cambio cultural que representan si lo comparamos con la naturaleza de los activos manejados durante casi trescientos años. Y es aquí donde la BNE está dando un vuelco de ciento ochenta grados. El proyecto que ha posibilitado recolectar y navegar por todas las URL bajo dominio “.es” es una notable aportación de la BNE. Tanto la nueva WEB institucional, resultado de un proceso largo y  que han posibilitado crear  flujos de información hacía los ciudadanos, como la nueva Intranet posibilita una mejor distribución del conocimiento. Resultado de este esfuerzo son los más de  setenta millones de páginas visitadas anualmente por más de un millón y medio de usuarios de su WEB.  

PALACETE DEL MARQUÉS DE MUDELA El Palacio del Marqués de Mudela es un ejemplo más de espléndida integración de un palacete clásico de principios del siglo XX con un edificio moderno de finales de dicho siglo. Esta obra de integración se debió al inteligente diseño realizado por el brillante arquitecto navarro Rafael Moneo, el único arquitecto español al que se le ha concedido el Premio Priztker, que pasa por ser en arquitectura el equivalente del Premio Nobel.

Para centrar la importancia de dicho premio, entre algunos de los premiados, además de Moneo, se encuentran Ming Pei (Pirámide del Museo del Louvre), Oscar Niemeyer (Ciudad de Brasilia), Frank Gehry (Museo Gugenheim de Bilbao), Renzo Piano (Centro Pompidou), Norman Foster (Wembley Stadium de Londres, Reichstag de Berlín, Torre St Mary Axe de Londres), Herzog & de Meuron (Estadio Olímpico de Pekín, Tate Modern, Sede del BBVA en las Tablas), Jorn Utzon (Ópera de Sidney), Richard Rogers (Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas, Centro Pompidou) o Jean Nouvel (Ampliación del Centro de Arte Reina Sofía, Torre Agbar); es decir, muchos de los que representan algo en la arquitectura moderna, aunque, como dice el dicho clásico, los premiados  son todos los que están aunque no están todos los que son.

El conjunto Bankinter, integrado por el Palacete citado y el edificio de Moneo, está situado en Castellana 29 esquina con Marqués de Riscal 13. El edificio antiguo se debe al arquitecto Lorenzo Álvarez Capra y el moderno, como se ha indicado, a Rafael Moneo que lo diseñó en 1976.


 Las palabras remodelación, mejora, conservación, rehabilitación tendrían que estar presentes en el vocabulario de los diseñadores de cualquier tipo de constructo. Es admirable el esfuerzo que dedican muchos grandes diseñadores a mejorar lo ya existente. Idear y construir algo de nueva planta siempre suele ser más estimulante que trasformar o rehabilitar; sin embargo grandes arquitectos dedican también sus mejores esfuerzos a mejorar lo ya existente. Cabe destacar que arquitectos como Rafael Moneo, Norman Foster, Gae Aulenti,  Herzog & de Meuron,... dedican sus mejores ideas a rehabilitar y remodelar edificios antiguos que se encontraban con ciertas insuficiencias o carencias. No todo esfuerzo debe estar dirigido a promover nuevos constructos. Mejorar lo previo es también una labor encomiable.

Aprovechar y mejorar lo ya existente debería ser también algo que preocupase a los diseñadores y constructores de elementos inmateriales de carácter virtual. Una aplicación o un sistema informático complejo sobre el que se ha echado mucho tiempo, imaginación y dinero tendría que intentar ser aprovechado. Lo estructural suele ser siempre aprovechable. Hay que mejorar a partir de lo estructural sacando partido, siempre que se pueda, de aquello que fue pensado, diseñado y construido con inteligencia.

PalaceteEl Palacete de Eduardo Acdoh está situado en el número 37 de La Castellana, en la esquina con Rafael Calvo. Es un hermoso palacete magníficamente rehabilitado que acoge la sede de la Fundación Rafael del Pino. Este palacete junto con el anexo auditorio de la citada Fundación, diseñado por Rafael de la Hoz, constituye un espléndido ejemplo de convivencia de la modernidad con el clasicismo.

El Palacete Acdoh fue diseñado en 1905 por el arquitecto José López Sallaberry, entre cuyas obras se encuentran el Edificio ABC, situado entre Serrano y La Castellana, y  el Casino de Madrid. Su construcción se realizó entre 1905 y 1906. Durante bastantes años fue residencia de doña Elena López, una acaudalada dama, que residió en el palacete hasta los años 80. En los años 90 cayó en el más absoluto de los abandonos, hasta que a partir del año 2000 se convirtió en la sede de la citada Fundación Rafael del Pino.

El estilo del palacete está inspirado en el de los “hoteles” franceses", si bien presenta elementos ornamentales propios de la arquitectura del renacimiento español.


Me atrevería a decir que dicho palacete es uno de los más bellos del Paseo de La Castellana. Puede que haya otros más espectaculares, como el Palacio del Marqués de Salamanca, pero no más hermosos ni de mejor diseño. Cabe resaltar su porche con su hermosa balconada superior, sus miradores, sus balcones y, sobre todo, el magnífico torreón en que luce en todo su esplendor el magnífico estilo renacentista español.

Ahora que tanto se habla de calidad habría que fijarse en obras clásicas como el Palacete Adhoc para darnos cuenta de qué estamos hablando cuando se nos llena la boca al pronunciar el vocablo calidad. Buen gusto, equilibrio, armonía y esquisited deberían cuidarse al máximo al diseñar cualquier constructo tanto material como virtual.

Los espléndidos arquitectos de finales del XIX y de comienzos del XX nos entregaron obras exquisitas que, afortunadamente, han seguido esta excelente tradición con la construcción de edificios de finales del XX y comienzos del XXI. Lamentablemente, los diseñadores de constructos inmateriales ni casi se han mentalizado de la necesidad de dedicar tiempo y recursos al diseño de constructos inmateriales. Hora es de que empiecen a darse cuenta de que la calidad exige no sólo funcionalidad, disponibilidad o rendimiento; también es necesario dedicar atención al diseño que, a la postre, aportará un importante valor para los usuarios.

Palacio Municipal de Congresos. Madrid. EspañaEl Palacio Municipal de Congresos está situado en el Campo de las naciones cerca de IFEMA, una de las zonas de negocios en mayor expansión y de más prestigio de Madrid. Su diseño correspondió al arquitecto postmodernista catalán Ricardo Bofill Leví, siendo uno de sus edificios más importantes de España, pudiéndose destacar también el aeropuerto de Barcelona. El citado Palacio fue inaugurado en 1993. El acto más importante celebrado en él fue la aprobación de la denominación de EURO para la moneda única de la Unión Europea. Los premios Goya de cine se han entregado en varias ocasiones en este palacio.

De dimensiones espectaculares dispone de una auténtica versatilidad que le permite ser utilizado para necesidades muy diferentes tales como albergar ferias, congresos y eventos de muy distinta condición. El edificio consta de 14 plantas de las cuales 7 son subterráneas; su superficie alcanza los 30.000 metros cuadrados y dispone de dos auditorios con capacidad para 913 y 1.814 personas, una sala polivalente de 2.200 m² y treinta salas de distintas capacidades.

Siendo la funcionalidad y versatilidad sus principales características, no por ello hay que dejar de destacar su elegancia de diseño, tanto interior como exterior, primando su minimalismo y sencillez.


En una sociedad en la que hay que dar respuesta a demandas de todo tipo hay que destacar que la versatilidad debería ser una de las cualidades de cualquier constructo tanto material como virtual. Ya casi no se pueden comprender construcciones orientadas a proporcionar un sólo tipo de servicio. Las múltiples necesidades a las que hay que dar respuesta exige la multifuncionalidad de las edificaciones para, con un coste bajo, poder dar respuesta a las exigencias más sorprendentes. Los diseñadores tienen que estar muy atentos a la situación actual de la demanda y ofertar productos polivalentes capaces de satisfacer a todo tipo de demandantes de servicios.

En el mundo de lo virtual la versatilidad, aún si cabe, tiene que ser una cualidad aún más imprescindible. Cada organización, cada empresa tiene sus requerimientos estéticos y funcionales y para dar respuesta a éstos no se pueden hacer planteamientos artesanales. Los profesionales TIC deben diseñar productos capaces de dar respuesta flexible a los requerimientos de los usuarios. Si una empresa especializada en diseño de páginas web quiere ser competitiva y dar respuesta rápida y barata tendrá que realizar diseños versátiles capaces de dar idónea respuesta. Querer seguir trabajando en plan artístico conducirá al fracaso más estruendoso.

Palacete de Moreno Benítez. Madrid. EspañaEn el número 64 del Paseo de la Castellana de Madrid se conserva el denominado Palacete de Moreno Benitez, que fue un destacado financiero que, siguiendo la moda novecentista, promovió el Palacete de su nombre . Es propiedad del Ministerio del Interior que, en la actualidad, y bajo una cuidada rehabilitación,  lo dedica a Gabinete de Estudios de Seguridad Interior (GESI). Este ministerio ha demostrado estar preocupado por el mantenimiento de determinados palacetes de La Castellana que, lamentablemente, fueron desapareciendo en el segundo tercio del siglo XX.

El Palacete de Moreno Benítez, diseñado por el arquitecto Joaquin Saldaña en 1904, es un edificio minúsculo que se inserta en un conjunto de edificios modernos con extremado acierto. La Embajada de Portugal, que fue originariamente  Palacio de los Duques de Híjar, fue también obra de Saldaña y  se encuentra situada en esos mismos aledaños y también encaja perfectamente con las construcciones modernas que lo rodean. El estilo del Palacete de Moreno Benítez pertenece al denominado estilo Belle Époque.

A pesar del destrozo ocasionado en La Castellana - se han conservado una docena de palacetes frente a los más de cincuenta que se construyeron en esa avenida -, los que han sobrevivido se encuentran encajados armoniosamente con los nuevos edificios construidos, sin que haya habido efectos discordantes alguno sino todo lo contrario.


En la variedad está el gusto. Durante muchos años consideré que la mezcla de estilos de La Castellana era algo lamentable producido por la obsesión especulativa de los años 40, 50 y 60. Pasado el tiempo me he dado cuenta de que la mezcla de palacetes novecentistas con edificios modernos de las últimas décadas del siglo XX ha dado como resultado un conjunto novedoso que llama poderosamente la atención. Los arquitectos novecentistas hicieron obras encomiables, pero también los arquitectos de los últimos años del siglo XX y del siglo XXI han sabido hacer diseños que encajan a la perfección, en la mayoría de los casos, con los palacetes.

La contemplación de La Castellana provoca un efecto que, para mi gusto, es excelente. Compatibilizar lo antiguo con los nuevo, si se hace bien, es un acierto. Un buen ejemplo de mezclas lo constituye La Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela que hace convivir el neoclásico del Palacio Rajoy, el barroco de la portada de la Catedral, el plateresco del Hostal de los Reyes Católicos  y el renacimiento del Colegio Xan Jerome, consiguiendo un efecto magnífico. No se quiere decir con ello que la uniformidad pueda resultar aburrida. También lo uniforme puede ser excelente. Un ejemplo de ello lo presenta la Plaza Mayor de Salamanca.

Cuando las cosas se hacen bien, aunque sean constructos de tipo muy distinto, pueden resultar obras excelentes. La calidad es lo que hace que algo tenga valor. La rigidez de los clásicos franceses como Boileau, con su unidad de tiempo, lugar y acción, no tiene por qué ser algo necesariamente deseable. Libertad, imaginación y calidad es lo que siempre debe estar presente en cualquier constructo ya sea material o virtual.
 

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