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Galardones
GALARDONES y DISTINCIONES

Edificio Beatriz. Madrid. España (Foto: M Roa)En el barrio de Salamanca, en la esquina de las calles de Ortega y Gasset y Velázquez, se encuentra situado un destacado edificio de oficinas denominado Edificio Beatriz, cuyo nombre se puso en honor de Beatriz Galindo, por haber estado enterrada en el convento de la Concepción Jerónima donde estaba ubicado el que luego sería denominado Edificio Beatriz. Beatriz Galindo, natural de Salamanca, fue una mujer excepcionalmente culta que dominaba a la perfección el latín, de ahí que se la llamase "La Latina". La Reina Isabel la Católica reclamó su presencia para que fuera su preceptora.

El Edificio Beatriz fue diseñado por el arquitecto Eleuterio Población Knappe y construido en 1976. Su fachada es un espléndido ejemplo de estilo minimalista que nos hace recordar obras como el Palacio del Dux de Venecia o alguno de los edificios de la plaza de la Ville Marie de Montreal. Además de su elegante diseño, desde el punto de vista estructural, hay que destacar que la estructura de la fachada es autoportante y sobre ella cargan las vigas de las plantas del edificio. El fantástico estado de conservación del edificio nos indica la calidad de su construcción. El Edifico Beatriz es, posiblemente, el mejor exponente madrileño de una arquitectura  basada en la industrialización, la seriación y la estandarización. Además, es un edificio en el que la forma y la estructura se funden en un ejemplo de perfecta colaboración. En él todo es plenamente auténtico, lo cual debería ser siempre una de las virtudes básicas de cualquier edificio.


Cuando en un constructo se funden forma y fondo de forma natural existe una mayor probabilidad de que el conjunto sea coherente y todo el funcione de forma adecuada. En mi opinión, no es fácilmente aceptable que la estructura de un edificio nada tenga que ver con su forma externa. El ejemplo más claro de lo señalado es el Museo Guggenheim de Bilbao y gran parte de la obra de Frank Gehry. Cuando existe un divorcio total entre estructura y formas exteriores da toda la sensación de que algo falso se encuentra presente.

Los grandes arquitectos de la Bauhaus nunca habrían caído en el error de olvidarse de la coherencia que debe mantenerse entre estructura y formas externas. En la actualidad, el que debería ser un principio básico de mantener la citada coherencia, se ha olvidado. Parece que la estructura tiene que mantenerse oculta mientras que las formas pueden hacer toda clase de cabriolas, en muchos casos ridículas, carentes de toda lógica.

El ejemplo paradigmático de coherencia entre estructura y forma lo representa con brillantez el ingeniero Eduardo Torroja que con obras como el Frontón Recoletos, las marquesinas del Hipódromo de la Zarzuela o la cúpula del Mercado de Algeciras representan la quintaesencia de lo que debe ser un planteamiento serio a la hora de diseñar cualquier constructo ya sea material o virtual. En sus obras, estructura y formas están unidas en una perfecta simbiosis como acabamos de indicar.   

Edificio Girasol. Madrid. EspañaEl denominado Edificio Girasol es un moderno edificio de viviendas situado en la esquina de las calles  Ortega y Gasset y Lagasca de Madrid. Tanto por su diseño como por su destacado carácter tecnológico e innovador, a pesar de ser un proyecto de los años sesenta, lo que supone que cuenta ya con una antigüedad de 50 años, es un edificio plenamente moderno. Terminó de construirse en 1966.

Fue diseñado por el arquitecto catalán José Antonio Coderch que lo concibió para aprovechar al máximo la luz diurna con el consiguiente ahorro de energía. La técnica utilizada consistió en la personalización del eje de cada vivienda girándolas hacia el mediodía, calculándose dicho giro en función de las posiciones favorables y desfavorables del sol a lo largo del día y del año.

Cabe destacar también el interesante aprovechamiento de la planta sótano posibilitando locales comerciales de una forma elegante e inteligente.


La aplicación de la inteligencia funcional a la edificación es algo que no está demasiado presente en la construcción de viviendas y edificios. Por ello cabe más destacar el caso de edificios como el Girasol intentando optimizar la relación coste e iluminación de sus viviendas. Si todos los edificios se construyesen con criterios inteligentes como los del edificio Girasol los ahorros que se hubieran podido conseguir serían ingentes.

Edificios como el Girasol, el Pirámide de Lamela, el de la Plaza de Castelar de Rafael de la Hoz, el de ENDESA, el nuevo de Telefónica, el de la Gran Vía de Rafael de la Hoz, etc. deberían constituir ejemplos a seguir para ir avanzando poco a poco en la defensa del medio ambiente y del ahorro energético. Para ello nada mejor que pensar y aplicar con inteligencia las posibilidades que cualquier edificio puede presentar. Además, en la actualidad, las tecnologías que aporta la domótica y las herramientas smart citicies pueden intensificar mucho más ahorros en materias como las indicadas y en otras muchas que todavía no se han ni siquiera pensado.

Las tecnologías de la información abren un mundo de posibilidades inimaginables. Por ejemplo, en el campo de la ingeniería civil todavía se ha aplicado poca inteligencia a la gestión de autopistas, puertos u obras hidráulicas. Mucho más hay que profundizar en este campo que todavía está poco tratado por los ingenieros civiles. 
   

Sede de ENDESA. Madrid. EspañaCon diseño del estudio de Rafael de la Hoz, la empresa ENDESA promovió la construcción de su edificio central en la emergente zona empresarial del Campo de las Naciones. Se edificó entre 1999 y 2003 en la idea de concentrar en un único edificio todas las oficinas que estaban dispersas por Madrid, ahorrando un 30% de energía sobre la que consumían los anteriores edificios que iban a ser sustituidos por el nuevo edificio. Cuenta con 100.000 metros cuadrados de superficie y tiene el honor de haber sido el primer edificio de España que consiguió  la certificación AAA (calidad medioambiental, eficiencia energética y calidad exterior).

Es digno de destacar el esfuerzo de ENDESA en la defensa del ahorro de energía y de protección del medio ambiente, lo que tendría que ser un ejemplo para tantas empresas españolas que no cuidan demasiado asuntos tan importantes como los señalados.

El edificio es de una gran belleza y funcionalidad destacando su enorme lobby central en el que se cuidó muy especialmente su diseño para conseguir una temperatura adecuada sin consumir prácticamente refrigeración artificial alguna. También merece resaltar la enorme cubierta superior, despegada del cuerpo del edificio mediante una estructura en voladizo, lo que permite importantes ahorros de energía proporcionando, además, una visión estética espectacular.


Las empresas como ENDESA, dada su potencia económica y su capacidad tecnológica para la innovación, tendrían que ser ejemplo para un país como España que tanto necesita innovarse y mentalizarse en aspectos como el medio ambiente o la reducción del consumo de energía.

 Además, en el caso de España, dada su enorme dependencia en el campo energético, la preocupación por disminuir el consumo de energía tendría que ser enorme. Políticas tan frívolas como el parón nuclear, sin conseguir evitar riesgos a la población, han contribuido a enriquecer a países como Francia en que, sin tantos remilgos, han fomentado la energía nuclear sin casi límites, sometiéndonos a riesgos similares a los que hubiera tenido España construyendo docenas de centrales nucleares. Pero ya sabemos que en España prima casi siempre la demagogia  frente a la racionalidad y la lógica. Como decía Ortega y Gasset, el día en que los ignorantes dejasen de hablar se produciría un espectacular silencio que  podríamos dedicar  dedicar a pensar.

Un parón nuclear por acuerdo unánime de todos los países del mundo tendría sentido, pero hacerlo unilateralmente resulta hasta ridículo y no se conseguiría nada con practicar ese tipo de políticas, salvo encarecer la energía de forma notable a los ciudadanos. Es como si un país decidiera unilateralmente suprimir su ejército mientras los demás lo mantuvieran. Ya podemos imaginar lo que ocurriría en caso de conflicto.   
     

Edificio de Rafael de la Hoz de la Gran Vía 48. Madrid. EspañaEl edificio diseñado por el estudio de Rafael de la Hoz en el antiguo solar del Banco Sabadell Atlántico es el más actual edificio de la Gran Vía madrileña en la que no se había construido ningún nuevo edificio desde 1932, hace más de 80 años, salvo el ya desaparecido y citado Banco de Sabadell. Es un edificio destinado a viviendas de varias dimensiones - desde los 50 metros y 500.000 euros de un apartamento de una habitación hasta un dúplex de 4 dormitorios, más de 300 metros y un precio superior a los 3.000.000 millones de euros -.

El edificio, de 44 metros de altura, ha sido ampliamente alabado y criticado y, como señala el autor del proyecto, algunos lo critican por demasiado conservador y otros por excesivamente moderno.

Desde un punto de vista tecnológico hay que destacar su elevado grado de domotización y, muy especialmente, un aparcamiento automatizado y robotizado para 320 plazas capaz de optimizar la capacidad para aparcar los automóviles de los propietarios, lo cual es siempre muy deseable en zonas de muy difícil estacionamiento como es el caso de la Gran Vía.


Parece difícil de creer la poca inteligencia que aplicamos desde hace muchos años a la construcción en general y a la edificación en particular. Asuntos tan importantes como el ahorro de energía, el ahorro de costes de mantenimiento para mantener unos adecuados niveles de temperatura, la gestión robotizada de los aparcamientos de viviendas y de los parkings públicos, por citar sólo algunos ejemplos, nos permiten comprobar que todo ha seguido gestionándose convencionalmente aplicando poca inteligencia a pesar de las posibilidades tecnológicas que han ido apareciendo a los largo de las últimas décadas. Por ello es importante que surjan edificios emblemáticos como el hoy comentado para que, con el ejemplo, surjan de una vez edificios concebidos con planteamientos diferentes y mucho más modernos.

La explicación de esa poca capacidad de innovación y aplicación de inteligencia es posible que se deba a que para que se van a molestar los promotores de edificios en aplicar inteligencia si la especulación financiera permitía obtener beneficios mucho más rápidos y substanciosos que los que se podrían obtener con la innovación. Es posible que la grave crisis que venimos padeciendo, especialmente en el mundo inmobiliario, obligue a que se potencie el uso de más inteligencia e innovación. En los próximos años tendremos ocasión de comprobar si estos aspectos se aplicarán definitivamente a la edificación.  
  

Edificio Metrópolis. Madrid. EspañaHabitualmente se considera que con el Edificio Metrópolis - antiguamente llamado edificio Fénix - se inicia la Gran Vía madrileña. La realidad es que no es así ya que ni siquiera está en la famosa calle sino en la esquina entre la calle de Alcalá y la de Caballero de Gracia. A pesar de ello, por su estratégica posición, da toda la impresión de que con el Edificio Metrópolis se inicia la Gran Vía. La realidad es que el número 1 de la Gran Vía madrileña es el edificio Grassy, llamado así por estar ubicado en él la más famosa y prestigiosa joyería de Madrid.

El Metrópolis es un elegante y equilibrado edificio de estilo francés (tercer imperio) cuya situación, además de sus valores arquitectónicos, le ha hecho merecedor de ser, tal vez, el edificio más famoso y fotografiado de Madrid. La imagen del edificio tomada desde la Puerta de Alcalá o desde la Plaza de Cibeles representa un auténtico icono de Madrid. Durante muchos años el edificio estuvo coronado por una estatua del Ave Fénix al ser sede de la famosa compañía de seguros de ese nombre. En los años setenta la aseguradora Metrópolis compró el edificio pasándose a denominar Edificio Metrópolis. La tradicional estatua del Ave Fénix se retiró del edificio y en su lugar se situó una desafortunada estatua alada de la que, según se dijo por aquel entonces, posó como modelo la bella actriz Nadiuska, cuyas películas tuvieron un gran éxito aunque efímero.

El diseño del edificio correspondió Jules y Raymond Février, más tarde colaboraría también el arquitecto español Luis Esteve Fernández-Caballero. La construcción se realizó entre 1907 y 1911. El Edificio Metrópolis, con sus 45 metros, llegó a ser el más alto de Madrid. Lo más destacado del bello edificio, a parte de su cúpula de pizarra de estilo pompier, es el conjunto de esculturas de la parte superior que, apoyadas en una serie de columnas corintias, representan estatuas alegóricas del Comercio, la Agricultura, la Industria y la Minería, siendo autor de parte de ellas Mariano Benlliure, lo que es una muestra de la importancia y relieve que sus promotores quisieron dar al edificio.


El saber situarse en la posición adecuada puede dar lugar a posicionarse mucho mejor que otros cuyo destino era ser la cabeza del conjunto. El Edificio Metrópolis se ha situado para siempre en la cabeza de la Gran Vía a pesar de que, como se ha señalado, ni siquiera está en esa calle. No basta con que un determinado constructo está bien diseñado y realizado; si su posición no es la acertada nunca llegará a ocupar la situación de privilegio para la que había sido concebido.

La Torre de Madrid, con ser más moderna que el Edificio España, ha sido mucho más fotografiada que ésta porque su posición permitía que apareciese en todas las fotos que se hacían desde el tercer tramo de la Gran Vía.
Todo proyecto debe contemplar con carácter prioritario la posición en que conviene realizarlo. No basta la calidad del proyecto en sí - lo cual sin duda es muy importante -, es necesario que además esté posicionado en el lugar oportuno para captar la máxima atención posible.
Torres Blancas es un edificio magnífico y de gran interés arquitectónico, pero queda desmerecido por su mala situación; en la Castellana tendría una mucha mayor consideración. El mayor valor del hoy tan denostado Valle de los Caídos se debe a su magnífica situación, capaz de ser visualizado por todos los automovilistas desde la A6 (autopista de La Coruña). El Escorial, con tener una buena posición, sería mucho más observado si estuviera situado en el valle de Cuelgamuros.

Hay edificios que, lamentablemente, ocupan una posición tan favorable que acaparan una parte importante de la atención cuando sería deseable que no acaparasen ninguna. Es el caso del Alcázar de Toledo que produce un impacto negativo sobre la magnífica vista de la espléndida ciudad. Todo lo contrario a lo ocurrido con Edificio Metrópolis, la Torre de Valencia de Madrid es otro ejemplo de nefasta ubicación de un edificio que consiguió destrozar uno de los mejores paisajes urbanos de Madrid: la vista desde Cibeles de la Puerta de Alcalá.
En suma, el entorno de cualquier constructo debe ser cuidado con esmero pues puede aportar valor muy positivo o un tremendo destrozo.  Nada suele estar aislado de su entorno, ignorarlo es cometer un grave error. 

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